Lo que más me sorprendió fueron las inexistentes medidas de seguridad ya que no se bloqueaba de ninguna manera la tapa que protegía el punto de suminsitro. Era totalmente gratis y cualquier persona podía manipular a su antojo los puntos de suministro.
Esperemos que pronto en España se pueda disponer de lugares habilitados para la recarga de vehículos eléctricos (con más seguridad!).
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